La reformulación de los actuales
procesos educativos, a partir del reconocimiento y uso provechoso de las nuevas
tecnologías de la comunicación y la información.
Los usuarios organizados en redes de
conocimiento e intercambio, se convierten en creadores activos; y nuestros
alumnos forman parte de esta realidad. Por eso, el planteamiento inicial sería “reformular los procesos educativos”, desde el análisis de la realidad
actual, de las formas de relación, comunicación y aprendizaje que los niños y
jóvenes vivencian como naturales.
Las tecnologías digitales
obligan a rediseñar los procesos educativos. Se debe entonces, aprender a ver que hoy en
día los alumnos están cambiando y ya dejaron de ser aquellos sujetos para los
cuales fue creado el sistema educativo con bases modernas. Son una “nueva clase
cognitiva” como la nombra Piscitelli (2009) en "Nativos Digitales: dieta
cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación.", una clase de sujetos que disfrutan de la velocidad,
prefieren el juego, funcionan mejor operando en la red y sus intereses y
protestas son cada vez más concretos. Hay que tener en cuenta que éstos, no
pueden abandonar el lenguaje con el que nacieron y crecen día a día. Por lo que
es la formación docente la que debería
de encargarse de reconocer las realidades de los alumnos respecto a la
tecnología y la comunicación, sus roles activos como usuarios, consumidores y
futuros productores.
Docentes capaces de construir
tramas de sentido que resulten a la altura de la realidad del alumnado,
generando y participando en proyectos de una sociedad de la información, en los que participen diferentes actores
implicados (docentes, directivos, investigadores, fabricantes de software y
hardware, etc.). Teniendo en cuenta que no hay nada que no pueda ser enseñado
bajo nuevos formatos y el uso de las TICs como herramientas, facilita el
aprendizaje de cualquier tema, dependiendo del uso y aprovechamiento creativo
que le demos desde la educación.
Se trata de todo un trabajo con
nuevos conceptos tecnológicos y epistemológicos. Una difícil tarea que puede
verse enriquecida a partir del intercambio de experiencias y herramientas
tecnológicas y digitales, en defensa de las libertades de usar el conocimiento,
compartirlo, modificarlo, enriquecerlo y contribuir de esta manera a la
comunidad. En defensa de la libertad de utilizar programas, compartirlos con
otros que puedan adaptarlos a necesidades propias y ajenas, retroalimentando a
la comunidad de los desarrolladores de software. Trasladando este debate al
área educativa, a partir del reconocimiento de la importancia que tiene valorar
el trabajo creativo de cada profesional, citando fuentes y autores, analizando
sus conocimientos originales para re significarlos y adaptarlos a las
necesidades nuevas. Vincular la tecnología existente creando modelos propios
que se ajusten a la realidad donde nos desenvolvemos, permitiendo que los alumnos
piensen estratégicamente reflexionando sobre cómo están aprendiendo. Generando
en ello un pensamiento crítico dónde descubran qué les puede servir del
aprendizaje dado.
De esta manera, y a partir del
estudio de las relaciones entre tecnología y sociedad, sus implicancias a
través del tiempo, ventajas y desventajas analizadas por diferentes autores,
reconstruyendo conceptos y relaciones, compartiendo experiencias y
expectativas, cooperando desde cada lugar y función social, es que se deben
enfocar los nuevos procesos educativos. Tarea difícil pero urgente, ya que los
alumnos y alumnas no esperan en el tiempo, son y crecen en una nueva era
tecnológica que cambia de manera vertiginosa. Y no son ellos quienes tienen que
cambiar sus contextos y formas de comunicarse, sino que somos los docentes
quienes debemos empezar a actuar desde nuevas políticas educativas que se
enfoquen en la realidad de los estudiantes; tomando de las NTICs lo necesario
para reconstruir la realidad educativa.
El significado de la educación necesita
ser reformulado desde una perspectiva que lo integre con la realidad de los
tiempos actuales. Pero también el campo instrumental de la educación necesita ser reformulado en esa
dirección. No alcanza con nombrarlo. Es necesario implicarlo en el desarrollo de
nuevos proyectos educativos, asumiendo la ardua tarea de orientar el
aprendizaje de los alumnos permitiéndoles ser capaces de enfrentar la realidad que le rodea siendo críticos, creadores,
constructores de su aprendizaje; logrando desarrollar la reflexión, el análisis, la crítica, la innovación
y la creatividad. Nuevos procesos educativos en los que los alumnos atribuyan
sentido a lo que aprenden.
Vanesa Rossetti

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